Proyecto Educativo

Proyecto Educativo MARISTA
una educación para nuestro tiempo
Maristas... Una institución con 200 años de historia y experiencia, dedicada a la formación humana y a la educación cristiana de los niños y los jóvenes, con presencia en los cinco continentes en más de 75 países.
Como educadores maristas, compartimos y continuamos el sueño de san Marcelino Champagnat (Francia, 1789-1840) de ofrecer a los niños y jóvenes una educación integral basada en la transmisión de valores, con especial atención a la dimensión trascendente, para hacer de ellos “buenos cristianos y honrados ciudadanos”.

Aprovechamos el cambio social como oportunidad de renovación de nuestro estilo pedagógico para responder a los retos que nos plantea la sociedad de hoy.

La Provincia marista Ibérica tiene obras educativas en las Comunidades autónomas de Castilla-La Mancha, Extremadura, La Rioja, Madrid, Navarra, País Vasco y Aragón, además de dos obras sociales en Rumanía.

 

Nuestra razón de ser como institución, la razón de ser de nuestras obras educativas

“formar buenos cristianos y honrados ciudadanos”

misión


Un objetivo preferente de nuestra misión es la evangelización. Somos herederos de un proyecto educativo iniciado por san Marcelino Champagnat, cuyo fin es “Dar a conocer a Jesucristo y hacerlo amar”.

Según el espíritu de san Marcelino Champagnat, hacemos de los niños y jóvenes más necesitados los destinatarios preferidos de nuestra misión.

Nuestras obras educativas, participando de la misión evangelizadora de la Iglesia, tienen como fin promover la educación integral de los niños y los jóvenes, armonizando fe-cultura-vida y atendiendo al desarrollo de la persona en todas sus dimensiones.

A través de la educación buscamos la transformación de la sociedad fomentando en los niños y los jóvenes el sentido crítico, la responsabilidad, el respeto, la libertad, la participación y la implicación en la consecución de una sociedad más justa y solidaria.

  

Lo que queremos conseguir como institución dedicada a la educación de los niños y jóvenes

una educación integral de la persona con especial atención a la dimensión trascendente

visión


Conseguir que nuestras obras educativas sean en el entorno una referencia por su dimensión evangelizadora y su capacidad de acompañar a los niños y jóvenes en el proceso de crecimiento en la fe.
Asegurar la educación integral de los niños y jóvenes a los que atendemos y prepararlos para ser agentes de transformación de la sociedad.

Atender de manera preferencial a los niños y jóvenes con mayores necesidades y avanzar en el desarrollo de proyectos educativos destinados a niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad.

Conseguir que nuestras obras se distingan en su entorno por la calidad de su gestión y por el desarrollo de proyectos de innovación que respondan a la realidad cambiante de la sociedad.

Asegurar en nuestras obras la identidad marista, formando y acompañando a los diferentes agentes en el conocimiento y asimilación del carisma y promoviendo nueva vida marista.

  

Las convicciones y principios que guían nuestras reflexiones y actuaciones como grupo

creemos en el Evangelio como núcleo integrador de los valores que queremos transmitir

valores


Reconocemos la existencia de unos ras- gos bien definidos y ya tradicionales de la pedagogía marista que perviven en nuestras obras: la presencia cercana del educador, la sencillez, el amor al trabajo, el espíritu de familia y el amor a María, la Buena Madre.
Creemos en la comunidad educativa como ámbito en el que se desarrollan la participación de todos, el trabajo en equipo, la corresponsabilidad de las fa- milias en la tarea educativa, la atención a los más necesitados, el compromiso por la transformación de la sociedad y la celebración y expresión de la fe.

Nos identificamos con valores emergentes en nuestra sociedad y que están presentes en nuestro Proyecto educativo institucional como son:

• la comunicación,

• la solidaridad,

• la interculturalidad,

• la ecología y

• la sed de espiritualidad.

  

Aprovechamos el cambio social como oportunidad de renovación para dar respuesta a los retos que se nos plantean hoy

educar en el sentido crítico, la responsabilidad, la participación y el compromiso social

al servicio de la sociedad


• Al extender los valores del Evangelio a través de todos nuestros proyectos, los educadores maristas contribuimos a la construcción del Reino de Dios sobre la tierra.
• Invitamos a nuestros alumnos a crecer como personas comprometidas en la construcción de una sociedad más justa y solidaria, en el respeto por la vida y en la defensa de la ecología, para conseguir un mundo mejor y sostenible.

• Desarrollamos en nuestros alumnos el sentido crítico respecto de valores, corrientes de pensamiento y estructuras sociales que puedan dar lugar a situaciones de injusticia.

• Educamos en la participación activa, la creatividad y el uso responsable de los medios de comunicación social.

• Promovemos una educación acorde con los tiempos en que vivimos, priorizando el dominio de las tecnologías, el aprendizaje de idiomas, el uso adecuado del tiempo libre, el voluntariado...

 

Una manera peculiar de ser y actuar en medio de los niños y jóvenes a los que educamos

un estilo educativo marcado por la cercanía y la sencillez de trato

nuestro estilo educativo
PRESENCIA CERCANA
Establecemos con los niños y jóvenes una relación basada en el afecto y la cercanía.

SENCILLEZ

Nuestra sencillez se manifiesta en el trato con los jóvenes a través de una rela ción auténtica, sincera y directa, sin pretensión ni doblez.

ESPÍRITU DE FAMILIA

Construimos comunidad entre todos los que se relacionan con nuestras obras y actividades, los que trabajan con nosotros, los jóvenes que nos han sido encomendados y sus familias.

AMOR AL TRABAJO

Marcelino Champagnat nos transmitió el amor al trabajo bien hecho, el afán de superación y el valor del esfuerzo. Seguimos su ejemplo siendo generosos de corazón, constantes y perseverantes en el trabajo de cada día.


AMOR A MARÍA, LA BUENA MADRE

Presentamos a María a los niños y jóvenes como mujer creyente, peregrina en la fe y Buena Madre, verdadero modelo de vida cristiana.