Saludo. ¡MUÉVETE!

Bienvenidos a un nuevo curso. Estamos llegando con paso firme a nuestros 200 años de vivencia marista. Pronto celebraremos el Bicentenario de la fundación del Instituto.

Era el 2 de enero de 1817. Marcelino Champagnat entraba en una humilde casa en La Valla con dos jóvenes. Su sueño era que ellos, y en el futuro muchos más, llevaran el Evangelio a los niños y jóvenes, en especial los más necesitados. Es lo que consideramos la fecha fundacional de nuestro Instituto Marista.

A lo largo de estos 200 años, muchas generaciones de niños y jóvenes se han beneficiado de la educación marista en los cinco continentes.

Este curso que comenzamos tiene que ser un momento de proyección hacia el tercer centenario marista. Una hermosísima oportunidad para UN NUEVO COMIENZO.

Nos acordamos del germen que hemos tenido presente en los dos cursos anteriores. Abrimos las puertas al carisma de Marcelino en el año Montagne, en el que recordamos el acontecimiento que le llevó a fundar la Obra que ha perdurado hasta hoy; ese joven Juan Bautista, que no sabía nada de Dios ni de la religión, le hizo ser tenez en su idea de atender a los más necesitados. Continuamos el pasado curso con el lema Contigo, lo nuevo, en el año Fourvière, en cuyo santuario se consagró a María con otros jóvenes sacerdotes e hicieron la Promesa a Nuestra Buena Madre.

Ahora nos toca vivir el sueño, ese sueño que tuvo San Marcelino y que nos han hecho ser partícipes y colaboradores en la misión que imaginó, diseñó e ideó durante su vida. Nos preside el icono La Valla. En esta casa se encuentra la famosa mesa de nuestros orígenes, que representa el símbolo de la fraternidad. En torno a esta mesa se sentaron el P.Champagnat y los primeros hermanos. Hoy esta mesa se ve enriquecida con nuestra presencia: hermanos, profesores, personal de administración y servicio, alumnos, familias.

Este reto que se nos plantea nos tiene que animar a todos a continuar con la misión que soñó Marcelino y que soñaron todos aquellos que en estos 200 años han seguido fielmente su legado. 

Esforcémonos en trabajar diariamente con ilusión, optimismo y alegría. Que seamos merecedores de la confianza que depositó en nosotros. Él, desde el cielo, nos protege y anima. Que nuestra Buena Madre nos de la fuerza y el ánimo necesarios para este fin.

El Equipo Directivo, en representación de todos los profesores y demás personal del Colegio os desea un feliz curso.

    ¡Muévete!